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lunes, 3 de mayo de 2010

Tuzah ¿Am I Evil?




¿Soy malvada? Sí, lo soy.

Supongo que seria demasiado cínico por mi parte negar la evidencia y mas a estas alturas, pero mejor comenzare por el principio.

Mi madre era una sacerdotisa siempre ocupada en su trabajo, mi padre un paladín de la luz, mi hermano una lacra vivo o muerto. Estuve allí cuando papá malgastaba su tiempo con él, estuve allí cuando no había nadie más a mi alrededor y todos se ocupaban del pequeño Eidorian, estuve allí cuando le dieron por muerto y también estuve allí mientras nuestra madre incapaz de sobreponerse lloraba a su hijito perdido mientras yo crecía y papá nos ignoraba sumergiéndose aún mas en su trabajo.
No me malinterpretes, no odio a mis padres, si lo hiciera sería tan idiota como mi hermano. Comprendo que papá tuviera que dedicarse de pleno a un nuevo aprendiz para mantener el nombre de la familia, a fin de cuentas algunos tenemos una posición … aunque no espero que alguien como tu pueda comprender eso.

La cuestión es que no odio a mis padres, de hecho me gusta conservar los recuerdos de mi infancia. Cuando apenas tenía 20 años y mi padre me sacaba de paseo por Lunargenta , me subía sobre sus hombros y yo era feliz, me reía emocionada por estar tan alto y él sonreía. Supongo que desde pequeña me gustaban las posiciones elevadas, aunque sea en el sentido más literal de la palabra. Sin embargo, la desaparición de mi hermano dio al traste con todo eso.

Tengo recuerdos, de mi padre quedándose sin tiempo para mí en pos de educar a su nueva aprendiz. Recuerdo a mi madre incapaz de mirarme sin recordar alguna escena sobre mi hermano y yo que se le antojaba tan dolorosa que con el tiempo ni siquiera me miraba, claro que nuevamente ese son el tipo de cosas que nadie fuera de una familia debe saber. Pero sin duda alguna el recuerdo de esa época que mas permanece fue la soledad absoluta pues después de la pérdida de mi hermanito no estaban dispuestos a permitirme abandonar la casa bajo ningún concepto hasta que ya fui mayorcita, labor de la que se ocuparon los criados.

Crecí y me comencé a convertir en una jovencita provechosa, había comenzado estudios mágicos que aun no se habían definido demasiado bien, y que sin embargo poco a poco comenzaban a inclinarse por la brujería y el poder que esta conllevaba. Las razones que me llevaron a esto eran sencillas, era algo nuevo en nuestra sociedad, algo en donde sería fácil destacar y que llamaría mucho la atención. Sí, así de simple, era otra medalla que colgarle a mi ilustre familia.

¿Decepcionada? Creías que iba a ser alguna cosa más emocionante, ¿un encuentro con algún poderoso demonio? Supongo que mi hermanito desaparecido no debió de ser el único con la cabeza llena de estupideces y fantasías. En Lunargenta las buenas familias son un privilegio y una maldición, debes destacar y estar a la altura y desde luego en ese nido de chacales que es la aristocracia no va a ayudarte nadie.

Como iba diciendo, me esforcé en mis estudios y aprendí sobre el fuego, los demonios, el alma, el dolor , el sufrimiento y las maldiciones, aprendía mucho y me encantaba, los brujos éramos gente sin límites. No estábamos frenados por estúpidos códigos de honor, o por normas de arcaicas ordenes monásticas, la fuerza del brujo estaba en su soledad e individualismo y créeme había tenido mucho de eso durante mi infancia.

Los años siguientes fueron duros, se seco el pozo del sol y comenzó a haber escasez de magia, las clases bajas, como tú, se apilaban en las calles desesperados y enfermos por obtener alguna baratija de la que sustentarse, por suerte para los de mi clase ese no fue un gran problema, y menos para aquellos que como yo conocíamos las artes oscuras. Es taaaan fácil engatusar a jovencitos desesperados, cristalizar su alma y darte un festín con las energías mágicas de la misma …

Oh no me mires así… mala ¿recuerdas?, apuesto a que mi triste historia te ha hecho compadecerte de mí… pues ahora viene lo bueno.

Tiempo después un día fui llamada a presencia de mi padre, al parecer íbamos a reunirnos con algunos de nuestros aliados de la horda, una pareja de nobles Forsaken, él parece ser que era el Gran Mariscal de los ejércitos de Lady Sylvannas, ella era algún tipo de diplomática. Lo curioso del caso es que esos dos muertos habían criado a un niño elfo y estaban tratando con mi padre sobre la posibilidad de iniciarle en la senda de los paladines a cambio de que me hicieran un sitio en las escuelas de brujería de Entrañas mientras durase la inminente guerra contra el Príncipe Traidor Kaelthas. Obvia decir que el acuerdo resulto más que sencillo de llevar a cabo.

Allí entre la putrefacción y la muerte comprendí preceptos que a los vivos se nos habían sido negados y finalice mi formación tras lo cual regrese a Lunargenta donde mis orgullosos padres, por una maldita vez en la vida me rendían el homenaje que me merecía.

Estaba satisfecha y las cosas iban relativamente bien, papá en lugar de presumir de su dichosa discípula, por fin podía hacerlo de su progenie, mamá seguía siendo la misma idiota llorica de siempre pero al menos ahora me miraba y la ciudad en general no había salido muy malparada de la guerra que de hecho había intensificado el poder de las familias nobles ahora que ya no existía casa real.

Pues ¡sorpresa!, resulta que el idiota de mi hermano no había muerto. Aparece por la puerta de casa y mi madre poco mas y rompe a llorar en público, papá le da la paliza de su vida que no es más que reflejo del dolor que siente por haberlo perdido y la arrogancia necesaria para no admitirlo, y yo vuelvo a quedar relegada al punto de partida aun a pesar de mis logros.

Mamá se preocupa, papá vuelve a enfocarse exclusivamente en su trabajo y su pupila y yo… bueno tú ya sabes a lo que nos lleva eso, ¿Verdad Jiray?.

Es muy considerado por tu parte que tras la disuasión de papá para que te alejases de él, seguida de ciertas cantidades de oro enviadas a tu familia, te mantuvieras alejada, y créeme, de verdad que lo valoro. Lamentablemente mi hermano mostro mas independencia y estupidez de la que nadie creía y según parece se fugo en solitario y no está muerto.

Si estuviera muerto no me vería obligada a esto … pero no te engañes tampoco es algo de lo que no vaya a disfrutar aunque quizás cuando te extraiga el alma tu no disfrutes tanto … ya sabes rayos, destellos dolor inconcebible esas cosas. En fin es algo que debe hacerse para que mi hermano no tenga nada por lo que volver, pero si te sirve de consuelo siempre te llevara en su interior, o al menos mientras le duren las energías mágicas de tu piedra alma que le será convenientemente ofrecida como aperitivo.

¡Oh! Que mirada más dulce, me compadeces por el dolor de mi vida y haber vivido a la sombra de ese bastardo aún ahora que sabes cuál será tu destino. No te engañes, soy lo que soy y probablemente si me hubieran querido y mimado igual que a Eidorian a estas alturas tendría un oficio diferente, pero igualmente nos hallaríamos aquí contigo dispuesta a morir solo para que yo no tuviera que compartir mis juguetes…

¿Soy mala? Sí, jodidamente mala.

sábado, 1 de mayo de 2010

Yo, mi vida, mis amigos y mis aficiones por Eidorian Sellini

Elige una vida, elige un aburrido empleo, elige dedicarte a eso de la magia, elige una ramera con la que crear una algo parecido a una colección de pequeños bastardos a los que aleccionar, elige un bufón que te haga reír, elige una asistenta con la que tener algún encontronazo, supongamos “íntimo”, caballos, instrumentos musicales y un buen asado los domingos, elige su opción, embadurnarte la cara con potingues para estar más bonito, elige pagar al casero o a quien sea por la casa en donde meterás a tu puta y a la zorra de la asistenta, elige a tus amigos, elige si quieres dar o bien dejarte recibir por tus amigos, elige pagar a plazos trajes de encargo en una amplia gama de putos colores, elige la brujería o la magia y preguntarte cada jodido domingo en que cosa extraña la usarás para tu placer o el de la zorra o la puta que te comente antes, elige sentarte en el diván a ver como “juega” tu puta con tu zorra o con el vecino mientras tu te llenas el vientre con la ultima recomendación culinaria del cocinero de moda, elige ver como engendras a una camada de desarropados los cuales tendrán una vida igual de “aburrida” que la tuya, elige su futuro , elige su forma vida; yo elegí otra cosa y las razones....no hay razones, creo que sí, no , mierda, en fin ¿quién necesita razones cuando tienes piedras fel suficientes para otro viaje?

Que conste que esto lo escribo en Darnassiano por si acaso le da por leer esto a Idnaar o Radnal. Últimamente mi hermano estaba continuamente recordándome que quizás era bueno que escribiese mi historia, que así podría ser inmortal en el tiempo. La verdad que eso no me interesa pero creedme prefiero tenerlo contento.

Bueno que comenzó todo esto. Pues sencillo un día mi padre le dio por tener un pequeño encontronazo con mi madre y de ahí salí yo. ¿Que como se llaman mis padres? Bueno es sencillo, mi padre se llama Abban Sellini y mi madre.. mi madre... bueno dejemoslo en madre. Tuve una infancia feliz, o al menos creo que estuvo bien. No poco niños en Lunargenta pueden remontarse a una familia ligada a la Orden de Sangre o al clero de sanadores. A mi padre le toco ser paladín y como era tradición en casa su primogénito varón, yo por si no lo entendiste, también debía convertirme en eso me gustase o no. A sí que siempre tuve pocos amigos, tampoco es que me valla mucho eso de hacer amistades con facilidad, ¿te has creído eso último? Bueno entonces eres muy inocente.

Era feliz jugando con Jiray, Killian, el escuchimizado de Nerof, el extraño de Valferon y el chico-arco Meneldor. Si pasaba todo el poco tiempo libre que tenia con ellos. Si digo poco porque ya desde temprano mi padre siguió empeñado en hacer todo un paladín de mi. Así que me despertaba con agua fría y a correr por un buen rato. Después de eso a entrenar hasta que o caía agotado o mi padre se cansaba de curarme las heridas más peligrosas. Y después a estudiar en libros sobre el significado de la sacra Luz y las virtudes de todo paladín.

Y así paso el tiempo, fuimos creciendo, que si Jiray cada vez estaba más guapa y le salían unos preciosos pechos, Killian se estaba despuntando bueno con el escudo y la espada, Nerof o el señor de “me gusta quemar cosas con la mente”, Valferon y su súcubo, perdón quería decir pareja formal y Meneldor que era capaz de cortar las trenzas de la chica que se le antojase con su arco a un buen par de metros de ella. Y yo.. bueno, ¿Os he dicho que Jiray estaba cada vez más guapa?

Si Jiray y yo.. yo y Jiray, la verdad es bonito de vez en cuando en como sería tu vida si hubieses escogido a la ramera en el momento adecuado. ¿Quieres detalles?, creo que eres demasiado sentimental. Pues bueno eramos jóvenes inexpertos y eso de andar jugando juntos, el que si enséñame a pelear, que si curame esto, pues bueno todo acabo cuando mi padre nos encontró a los dos en la cama, tratando de que Jiray dejase de sangrar por su entrepierna. Sobre lo que sucedió después. Mi padre me negó el volver a verla de nuevo, yo respiré tranquilo cuando me enteré que eso de que ella sangrase significaba que era el primero en, y citando literalmente a Meneldor, “has sido el primero en entrar dentro de ella, debería conseguir un barril de hidromiel y celebrarlo”.

Y si, estaba estúpidamente enamorado de ella, tanto como para planear una fuga de casa. Lo tenía todo preparado, el barco, muchas piedras fel, una saca de monedas de oro. Si nos iríamos a vivir a Kalimdor, los dos juntos, si lo sé cuando era joven era demasiado idiota.

La situación es que cuando estaba esperándola en el barco, no apareció, así que seguí rumbo a Kalimdor yo solo, pensaba que no podría ser difícil sobrevivir entre orcos, trolls y algo llamado Taurens. A lo de idiota de antes sumarle estúpido.

Los primeros días en Kalimdor no fueron fáciles, consumía demasiada magia, pronto esa saca de monedas de oro se redujo hasta que solo contenía aire. Y me convertí en un vagabundo en Ogrimmar. Podía haberme ido al orfanato, pero seguro que se hubiesen enterado mis padres y no no lo quería. Así que hambriento y muerto de frío por culpa del invierno, me encontré con un orco que me pregunto que si tenía padres, que si sabia pelear, que si quería comer algo de comida caliente y si quería convertirme en un personaje famoso. Y aquí es cuando me convertí en estúpidamente idiota.

El orco era un esclavista que buscaba gente para su equipo de gladiadores, me marco como si fuera un maldito zancudo, me dio unos harapos y entrenaba desde el comienzo del día hasta que el Sol se ponía en el horizonte. Cuando no rendía todo lo que el esperaba de mi, me quitaba la magia por un par de días y me encerraba en una jaula solo. Si el bastardo se dio cuenta que si tenia a alguien con afinidades mágicas cerca y yo estaba con mi, digamos “necesidad”, podía acabar inconsciente o muerto, depende de cuantas ganas tuviese ese día.

Cuando estuve preparado llego mi primera lucha. Bueno estaba nervioso, casi temblando, creo que llegue a soltar alguna lágrima. Espera, no no llegue a llorar. Según el orco las cosas eran sencillas, matar o ser matadas y siguió con un discurso al cual no le preste atención. Del equipo de cinco gladiadores quedamos solo dos. La verdad eso de matar me gustaba, aunque también los aplausos del publico, el barril de grog para el bueno de Eido que si un par de rameras para que descanses y duermas caliente. Si tenia todo lo que un buen sin'dorei pudiese desear, aunque para ello tuviese que matar a unos cuantos esclavos. Pero no me toméis como un psicópata, si no los mataba antes que ellos a mi yo ahora no estaría escribiendo esto.

Paso el tiempo y me convertí en una pieza valiosa, hasta que un día mi señor me vendió a otro cerdo esclavista. Supuestamente había perdido a un gladiador importante en su grupo y pensaba que quizás podía yo suplir esa carencia. Al menos eso es lo que me dijo, aunque yo no me fiaba.

De repente me encontré entrenando con una pareja de orcos y un tauren. El nuevo maestro era duro pero justo. La verdad que creo que en un principio tanto Idnaar como Radna no trataban mucho conmigo o con el tauren, pero a fuerza de comentarles sobre la Trhall y Ogrimmar empezamos a congeniar y poco a poco Idnaar empezó a llamarme hermano o rosadito y no por mi nombre. La verdad.

Tras unos cuantos días nos embarcaron para ir al torneo de La Masacre, la verdad es que estaba nervioso, creo que en parte debido al viaje ya que en el barco se encontró en mitad de una tormenta a escasos metros de la costa de Kalimdor. Aunque bueno creo que esa historia ya la esta escribiendo Idnaar o Radna, así que mejor que la cuenten ellos, que ahora tengo una preciosa gema color esmeralda cargada hasta los topes de Fel que me va a hacer pasar un buen rato, de eso estoy seguro.

jueves, 29 de abril de 2010

Comienza el viaje para Aldarisia

Tras haber leído detenidamente el cilindro hacia memoria de su vida mientras preparaba su equipo de manera compulsiva -Siempre te ha costado ser paciente hija.-le dijo su padre.-Lo siento Ada,Lord Selini siempre me lo decia- Si por eso creo que fue él mismo en pedir ser tu entrenador.-¿Lord Selini lo solicito? -Así que considerarte muy afortunada por ser su aprendiz -Ojala fuese como tú; eres Gran Centinela de Lunargentea, siempre recto, justo y firme...a veces pienso que puedo fallar a la Orden y fallar a mi pueblo. -JA JA JA JA- la risa sonó como si un ser ancestral golpease el techo del mundo.-Tu padre tiene razón muchacha, siempre has tenido poca paciencia y mucho genio ahh! que guerrero se han perdido en el ejercito- Lord Selini!! dijeron al unisono Padre e hija mientras hacían un saludo marcial seguido de una reverencia.Las horas siguientes hasta la marcha de Aldarisia hablaron largo y tendido de la ciudad y el pueblo Sin´dorei, de la Orden y de como ella se había hecho un hueco en la misma.

Mientras hacia camino a la ciudad del Cruce, iba siendo consciente que era la primera vez que realmente estaría sola ante todos y lejos de casa, a cada paso su mente no hacia mas que recordad los manuscritos leídos, lecciones aprendidas y el porque de los Caballeros de Sangre.Recordaba como siendo niña tan solo 70 años se encontraba en la palestra combatiendo con otro chico, si mal no recordaba de la casa Lunaferris, el instructor le había hecho luchar a manos desnudas, tras diez minutos Aldarisia ya tenia una buena coleccion de golpes y heridas; el pequeño elfo se creció ante la situación y comenzó con otro tipo de golpes los que iban dirigidos a su orgullo hasta que Aldarisia no aguanto más; sin saber de donde había obtenido fuerzas salto con el rostro desencajado como por la locura hacia su rival y sin que nadie pudiese evitarlo ni tan siquiera el instructor que allí les había puesto le rompió el cuello, todos quedaron en silencio a lo que ella respondió -Soy de la Casa Lowenbles, soy Elfa de Sangre!!. Pobre Meruil pensó... pero ahora ya no valía la pena lamentarse, estaba ya en El Cruce y se dirigió a la posada para alquilar una habitación y comprar provisiones antes de continuar...
-Malditos sean todos!!! esta ciudad apesta, si siguen así tendré que dejar seco a alguien, no! sera mejor que me den la inmunda habitación y me aislare allí hasta que prosiga mi viaje...

martes, 27 de abril de 2010

Idnaar Lightningblade


Historia:

Idnaar y Radna eran dos pequeños orcos, nacidos en el seno de la tribu Ligthning’s Blade a finales de la segunda guerra. Tenían todo lo que un niño orco podía desear y posiblemente hubiesen tenido una vida feliz de no haber sido su clan masacrado y ellos victimas de unos esclavistas que trataban de aprovechar la mala situación de los orcos al termino de la guerra. A la temprana edad de cinco años Idnaar ya era un esclavo.

El y Radna, junto a otro retoño orco un poco mayor que ellos, Gromil, fueron vendidos una y otra vez según pasaban los años. Trabajaron en todo tipo de servicios, ignorantes de su herencia orca mas alla del nombre de su clan y lo poco que Gromil les había podido contar. De más pequeños trabajaron como sirvientes, poco más que limpiabotas; según fueron creciendo sin enterarse de nada que sucediese mas allá de las propiedades de sus amos, se les usó como esclavos, obligándoles a trabajar en minas y labrar campos. Sin embargo, con el paso de los años se volvieron más y más problemáticos.
El carácter rebelde de Idnaar hacía muy difícil que obedeciese las órdenes de sus captores, y sus compañeros le ayudaban en sus continuas bravatas, que no solían llevar a ninguna parte más que a continuos castigos físicos. Fue durante uno de esos castigos cuando su amo descubrió el verdadero potencial de los tres orcos.

El carcelero, un humano tan terriblemente deforme que ninguna mujer se le acercaría voluntariamente, había intentado propasarse con Radna que con el tiempo se había convertido en una hermosa orca. La joven se había resistido con todas sus fuerzas, llegando incluso a propinar un potente golpe al depravado que la acosaba, teniendo esto como consecuencia que con ayuda de los guardias que rondaban la zona fuese reducida y preparada para afrontar su castigo.Los gritos de dolor poco después comenzaron a oírse por toda la finca.
Idnaar maniatado se dirigía a los cubiles como cada noche al terminar la jornada cuando los chillidos fácilmente reconocibles llegaron a sus oídos. Aunque ansiaba ir en ayuda de la joven orca era incapaz, sus grilletes se lo impedían hasta que la furia y la frustración que crecían en su interior dieron lugar a una patina rojiza que cubrió todo lo que veía. Su ira se convirtió en fuerzas que le permitieron librarse de sus ataduras y con el único objetivo de salvar a Radna en mente cargo contra el humano que azotaba a su compañera. Atraveso a los guardias sin preocuparse más que de protegerla, con un rápido movimiento agarró la punta del látigo que el vil carcelero sostenía y detuvo la tortura.
El combate que siguió a la carga fue rápido y brutal, el joven Idnaar furioso deseaba vengar el daño hecho a su amiga y resistía los golpes de los soldados como si fuesen picaduras de mosquito. Hasta que logro estrangular con su propia arma al carcelero el dolor no consiguió abrirse paso, solo con su objetivo cumplido la patina rojiza desapareció e Idnaar cayo inconsciente.

Cuando despertó se encontraba en una jaula junto a sus amigos, camino de Booty Bay, en donde su dueño pensó que sacaría un buen pellizco vendiéndoles como gladiadores para deleite de las masas. Allí un Maestro de Gladiadores les compró a todos a buen precio y comenzó a entrenarles. Los entrenamientos despertaron algo dormido en el interior de Idnaar, algo que ya se había dejado ver cuando acudió al rescate de Radna, se sentía bien en el combate y le enorgullecía ser capaz de vencer a sus rivales, disfrutaba de la batalla. Tras mucho esfuerzo se abrieron paso como un prometedor equipo en los combates de entrenamiento cosechando muchas victorias, cicatrices y el favor de su amo que les consideraba listos para las grandes arenas.

Finalmente llegó el día en el que por fin lucharían de verdad. Su primer combate fue una dura pelea contra un equipo de jóvenes ogros. Todo sucedió rápido, tal y como solían ser las cosas. Radna se quedaba atrás lanzando flechas para mantener a raya a los otros ogros, mientras Idnaar cargaba contra ellos dándole tiempo a Gromil a escaquearse disimuladamente tras ellos y rebanarles los tendones dejándoles inmóviles en el suelo y convirtiéndoles en unos blancos terriblemente fáciles. Era una técnica que les había servido bien en las anteriores luchas, pero esto ya no era un juego de niños. Uno de los ogros vio a Gromil escabullirse tras él. Esperó a que estuviese a tiro, y con un rápido giro de la hoja de su hacha le partió por la mitad. La muchedumbre gritó enfervorecida, ahogando el aviso que sus compañeros habían intentado darle. Sin embargo un poderoso rugido se hizo escuchar por encima de los ruidos de la muchedumbre mientras, olvidándose de su propia seguridad, cegado por la furia, Idnaar saltaba con el hacha en alto contra el asesino de su amigo. Sin apenas segundos entre golpe y golpe, un hachazo brutal y rápido destripó a un segundo ogro. Idnaar, tras todo este tiempo de entrenamiento se había convertido en un guerrero sin igual, no obstante aún era imprudente y había permitido que el tercer ogro estuviese listo con su maza en alto para descargar un golpe fatal sobre él. Se giró para contemplar al ogro con la maza en alto, para enfrentar la muerte cara a cara, cuando en lugar de ser la maza lo que cayó, fue el cadáver del enorme ogro, con una flecha que le atravesaba el ojo.

Salió arrastrándose como pudo de debajo del cadáver del ogro y se levantó mientras la muchedumbre gritaba sus nombres. Sin duda había sido una gran victoria. Pero una victoria empañada por las mismas lágrimas que surcaban las mejillas de Radna.

Ignorando a la muchedumbre que les aclamaba, recogieron el cadáver de su amigo y se marcharon hacia los cubiles. El joven orco se sorprendió a si mismo pensando en que haría el si algo así le sucediese a su compañera, odiaba a los ogros por lo que le habían hecho a el que había sido un hermano mayor para él y estaba dispuesto a hacérselo pagar a esa sucia raza, pero de modo incomprensible para él no podía dejar de pensar en lo afortunado que era de que Radna estuviese ilesa.

El Maestro de Gladiadores no era un mal tipo. Les trataba más o menos bien ya que él en su tiempo también había sido un gladiador que había logrado comprar su libertad, de modo que pagó un gran funeral con una mínima parte de las ganancias obtenidas con las apuestas. Los 2 orcos acudieron a presentar sus respetos a su difunto y valeroso compañero, la silueta de Idnaar abrazando a Radna se recortaba contra el fuego de la pira en la que ardia Gromil.
Con los ojos fijos en las llamas Idnaar se hizo a si mismo una promesa, conseguiría llevar el nombre de los Ligthning’s Blade a lo más alto y cuidaría de Radna para evitar que le sucediese lo mismo que a su compañero.

En opinión del maestro, el debut había ido bien, aunque desgraciadamente necesitaría un nuevo gladiador para el gran torneo de la Masacre, que se celebraría en unos pocos meses. No había lugar mejor que Booty Bay para comprar esclavos, dado el gran surtido que ofrecía. La ciudad goblin era el paraíso de lo ilegal y lo turbio, allí la vida de un hombre no era más que otro bien comerciable producto de los abordajes piratas y todo tipo de prácticas clandestinas.

Compró un par de nuevos gladiadores: un sin’dorei y un tauren, sin perder tiempo comenzó a entrenarles a todos ellos con gran dureza, y respondieron bien en las diversas arenas en las que lucharon. Pero cada vez que contemplaban la rudeza de los combates y recordaban el funesto destino del pobre Gromil, los orcos se convencían más aún de que debían apañárselas para huir y encontrar una vida nueva. Aunque al principio Idnaar desconfiaba mucho de los recién llegados, con el tiempo y la sangre acabaron siendo buenos amigos y esos mismos amigos les habían hablado del orco Thrall, un esclavo que había huido y liberado a las tribus orcas, formando así la Horda hacía ya varios años.
A los jóvenes orcos esto les sonó a la tierra prometida, ignorantes de cualquier tipo de política o frontera más allá de los distintos amos que habían tenido. Idnaar vio en esa Horda el lugar donde estaba su destino, un lugar donde Radna estaría mucho más segura que en las peligrosas arenas y donde como ese Thrall tendría la oportunidad de glorificar a su casi extinto clan. Junto a sus nuevos compañeros comenzaron a tramar un plan para fugarse antes del torneo de la Masacre.

La gran oportunidad se presentó muy cerca de Trinquete, cuando el barco que los llevaba hasta Kalimdor fue abordado por los piratas de la Costa Mercante. Los cañones silbaban alrededor de los confundidos prisioneros, cuando por primera vez en su vida la fortuna les sonrió de verdad, una bala de cañón atravesó el casco del navío matando al guarda de la celda. El elfo de sangre Eidorian, que era el que tenía el brazo más fino, con gran esfuerzo consiguió alcanzar las llaves que colgaban del cinturón del cadáver y liberarles de sus grilletes abriéndoles la puerta hacia un nuevo futuro.

Se abrieron paso por el barco como buenamente pudieron luchando contra piratas y marineros con lo poco que habían podido recoger de los cadaveres. Al observar las cercanas costas de Kalimdor, sin dudarlo un segundo todos saltaron al agua y nadaron hasta alcanzar por fin la costa. Desde allí, aunque cansados y exhaustos, guiados por el tauren, consiguieron llegar hasta el Cruce, dado que en Trinquete, como bien advirtió él, si alguien hubiese preguntado por ellos, los goblins no habrían dudado en indicarles por donde buscar.

Finalmente y a punto de desfallecer, llegaron al Cruce, donde por mediación del tauren y el elfo, todos ellos consiguieron refugiarse bajo el estandarte de la Horda y ser por fin hombres libres. Desde entonces han pasado 2 años durante los cuales han tenido progenie y se han asentado en el cruce donde mantienen el orden como miembros del ejercito de la horda.


Ficha:

Orco Guerrero Lvl 5
PV:53
CA: 19

Fue: 18
Agi: 13
Agu: 16
Int: 10
Esp: 13
Cha:13

SF: 7
SR: 2
SV: 2

Ataque base +5
Ataque desarmado +9
Ataque: +11 (hacha 2 manos +2)(1d12+2+2)

Dotes:
Soltura con un arma (hacha a 2 manos)
At. Poderoso
Hendedura
Especializacion en arma (hacha a 2 manos)
Golpe cuidadoso
Furia de batalla (racial orco)
Competencia con arma exotica (Garras Orcas)