Tras haber leído detenidamente el cilindro hacia memoria de su vida mientras preparaba su equipo de manera compulsiva -Siempre te ha costado ser paciente hija.-le dijo su padre.-Lo siento Ada,Lord Selini siempre me lo decia- Si por eso creo que fue él mismo en pedir ser tu entrenador.-¿Lord Selini lo solicito? -Así que considerarte muy afortunada por ser su aprendiz -Ojala fuese como tú; eres Gran Centinela de Lunargentea, siempre recto, justo y firme...a veces pienso que puedo fallar a la Orden y fallar a mi pueblo. -JA JA JA JA- la risa sonó como si un ser ancestral golpease el techo del mundo.-Tu padre tiene razón muchacha, siempre has tenido poca paciencia y mucho genio ahh! que guerrero se han perdido en el ejercito- Lord Selini!! dijeron al unisono Padre e hija mientras hacían un saludo marcial seguido de una reverencia.Las horas siguientes hasta la marcha de Aldarisia hablaron largo y tendido de la ciudad y el pueblo Sin´dorei, de la Orden y de como ella se había hecho un hueco en la misma.
Mientras hacia camino a la ciudad del Cruce, iba siendo consciente que era la primera vez que realmente estaría sola ante todos y lejos de casa, a cada paso su mente no hacia mas que recordad los manuscritos leídos, lecciones aprendidas y el porque de los Caballeros de Sangre.Recordaba como siendo niña tan solo 70 años se encontraba en la palestra combatiendo con otro chico, si mal no recordaba de la casa Lunaferris, el instructor le había hecho luchar a manos desnudas, tras diez minutos Aldarisia ya tenia una buena coleccion de golpes y heridas; el pequeño elfo se creció ante la situación y comenzó con otro tipo de golpes los que iban dirigidos a su orgullo hasta que Aldarisia no aguanto más; sin saber de donde había obtenido fuerzas salto con el rostro desencajado como por la locura hacia su rival y sin que nadie pudiese evitarlo ni tan siquiera el instructor que allí les había puesto le rompió el cuello, todos quedaron en silencio a lo que ella respondió -Soy de la Casa Lowenbles, soy Elfa de Sangre!!. Pobre Meruil pensó... pero ahora ya no valía la pena lamentarse, estaba ya en El Cruce y se dirigió a la posada para alquilar una habitación y comprar provisiones antes de continuar...
-Malditos sean todos!!! esta ciudad apesta, si siguen así tendré que dejar seco a alguien, no! sera mejor que me den la inmunda habitación y me aislare allí hasta que prosiga mi viaje...
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