Historia:
Idnaar y Radna eran dos pequeños orcos, nacidos en el seno de la tribu Ligthning’s Blade a finales de la segunda guerra. Tenían todo lo que un niño orco podía desear y posiblemente hubiesen tenido una vida feliz de no haber sido su clan masacrado y ellos victimas de unos esclavistas que trataban de aprovechar la mala situación de los orcos al termino de la guerra. A la temprana edad de cinco años Idnaar ya era un esclavo.
El y Radna, junto a otro retoño orco un poco mayor que ellos, Gromil, fueron vendidos una y otra vez según pasaban los años. Trabajaron en todo tipo de servicios, ignorantes de su herencia orca mas alla del nombre de su clan y lo poco que Gromil les había podido contar. De más pequeños trabajaron como sirvientes, poco más que limpiabotas; según fueron creciendo sin enterarse de nada que sucediese mas allá de las propiedades de sus amos, se les usó como esclavos, obligándoles a trabajar en minas y labrar campos. Sin embargo, con el paso de los años se volvieron más y más problemáticos.
El carácter rebelde de Idnaar hacía muy difícil que obedeciese las órdenes de sus captores, y sus compañeros le ayudaban en sus continuas bravatas, que no solían llevar a ninguna parte más que a continuos castigos físicos. Fue durante uno de esos castigos cuando su amo descubrió el verdadero potencial de los tres orcos.
El carcelero, un humano tan terriblemente deforme que ninguna mujer se le acercaría voluntariamente, había intentado propasarse con Radna que con el tiempo se había convertido en una hermosa orca. La joven se había resistido con todas sus fuerzas, llegando incluso a propinar un potente golpe al depravado que la acosaba, teniendo esto como consecuencia que con ayuda de los guardias que rondaban la zona fuese reducida y preparada para afrontar su castigo.Los gritos de dolor poco después comenzaron a oírse por toda la finca.
Idnaar maniatado se dirigía a los cubiles como cada noche al terminar la jornada cuando los chillidos fácilmente reconocibles llegaron a sus oídos. Aunque ansiaba ir en ayuda de la joven orca era incapaz, sus grilletes se lo impedían hasta que la furia y la frustración que crecían en su interior dieron lugar a una patina rojiza que cubrió todo lo que veía. Su ira se convirtió en fuerzas que le permitieron librarse de sus ataduras y con el único objetivo de salvar a Radna en mente cargo contra el humano que azotaba a su compañera. Atraveso a los guardias sin preocuparse más que de protegerla, con un rápido movimiento agarró la punta del látigo que el vil carcelero sostenía y detuvo la tortura.
El combate que siguió a la carga fue rápido y brutal, el joven Idnaar furioso deseaba vengar el daño hecho a su amiga y resistía los golpes de los soldados como si fuesen picaduras de mosquito. Hasta que logro estrangular con su propia arma al carcelero el dolor no consiguió abrirse paso, solo con su objetivo cumplido la patina rojiza desapareció e Idnaar cayo inconsciente.
Cuando despertó se encontraba en una jaula junto a sus amigos, camino de Booty Bay, en donde su dueño pensó que sacaría un buen pellizco vendiéndoles como gladiadores para deleite de las masas. Allí un Maestro de Gladiadores les compró a todos a buen precio y comenzó a entrenarles. Los entrenamientos despertaron algo dormido en el interior de Idnaar, algo que ya se había dejado ver cuando acudió al rescate de Radna, se sentía bien en el combate y le enorgullecía ser capaz de vencer a sus rivales, disfrutaba de la batalla. Tras mucho esfuerzo se abrieron paso como un prometedor equipo en los combates de entrenamiento cosechando muchas victorias, cicatrices y el favor de su amo que les consideraba listos para las grandes arenas.
Finalmente llegó el día en el que por fin lucharían de verdad. Su primer combate fue una dura pelea contra un equipo de jóvenes ogros. Todo sucedió rápido, tal y como solían ser las cosas. Radna se quedaba atrás lanzando flechas para mantener a raya a los otros ogros, mientras Idnaar cargaba contra ellos dándole tiempo a Gromil a escaquearse disimuladamente tras ellos y rebanarles los tendones dejándoles inmóviles en el suelo y convirtiéndoles en unos blancos terriblemente fáciles. Era una técnica que les había servido bien en las anteriores luchas, pero esto ya no era un juego de niños. Uno de los ogros vio a Gromil escabullirse tras él. Esperó a que estuviese a tiro, y con un rápido giro de la hoja de su hacha le partió por la mitad. La muchedumbre gritó enfervorecida, ahogando el aviso que sus compañeros habían intentado darle. Sin embargo un poderoso rugido se hizo escuchar por encima de los ruidos de la muchedumbre mientras, olvidándose de su propia seguridad, cegado por la furia, Idnaar saltaba con el hacha en alto contra el asesino de su amigo. Sin apenas segundos entre golpe y golpe, un hachazo brutal y rápido destripó a un segundo ogro. Idnaar, tras todo este tiempo de entrenamiento se había convertido en un guerrero sin igual, no obstante aún era imprudente y había permitido que el tercer ogro estuviese listo con su maza en alto para descargar un golpe fatal sobre él. Se giró para contemplar al ogro con la maza en alto, para enfrentar la muerte cara a cara, cuando en lugar de ser la maza lo que cayó, fue el cadáver del enorme ogro, con una flecha que le atravesaba el ojo.
Salió arrastrándose como pudo de debajo del cadáver del ogro y se levantó mientras la muchedumbre gritaba sus nombres. Sin duda había sido una gran victoria. Pero una victoria empañada por las mismas lágrimas que surcaban las mejillas de Radna.
Ignorando a la muchedumbre que les aclamaba, recogieron el cadáver de su amigo y se marcharon hacia los cubiles. El joven orco se sorprendió a si mismo pensando en que haría el si algo así le sucediese a su compañera, odiaba a los ogros por lo que le habían hecho a el que había sido un hermano mayor para él y estaba dispuesto a hacérselo pagar a esa sucia raza, pero de modo incomprensible para él no podía dejar de pensar en lo afortunado que era de que Radna estuviese ilesa.
El Maestro de Gladiadores no era un mal tipo. Les trataba más o menos bien ya que él en su tiempo también había sido un gladiador que había logrado comprar su libertad, de modo que pagó un gran funeral con una mínima parte de las ganancias obtenidas con las apuestas. Los 2 orcos acudieron a presentar sus respetos a su difunto y valeroso compañero, la silueta de Idnaar abrazando a Radna se recortaba contra el fuego de la pira en la que ardia Gromil.
Con los ojos fijos en las llamas Idnaar se hizo a si mismo una promesa, conseguiría llevar el nombre de los Ligthning’s Blade a lo más alto y cuidaría de Radna para evitar que le sucediese lo mismo que a su compañero.
En opinión del maestro, el debut había ido bien, aunque desgraciadamente necesitaría un nuevo gladiador para el gran torneo de la Masacre, que se celebraría en unos pocos meses. No había lugar mejor que Booty Bay para comprar esclavos, dado el gran surtido que ofrecía. La ciudad goblin era el paraíso de lo ilegal y lo turbio, allí la vida de un hombre no era más que otro bien comerciable producto de los abordajes piratas y todo tipo de prácticas clandestinas.
Compró un par de nuevos gladiadores: un sin’dorei y un tauren, sin perder tiempo comenzó a entrenarles a todos ellos con gran dureza, y respondieron bien en las diversas arenas en las que lucharon. Pero cada vez que contemplaban la rudeza de los combates y recordaban el funesto destino del pobre Gromil, los orcos se convencían más aún de que debían apañárselas para huir y encontrar una vida nueva. Aunque al principio Idnaar desconfiaba mucho de los recién llegados, con el tiempo y la sangre acabaron siendo buenos amigos y esos mismos amigos les habían hablado del orco Thrall, un esclavo que había huido y liberado a las tribus orcas, formando así la Horda hacía ya varios años.
A los jóvenes orcos esto les sonó a la tierra prometida, ignorantes de cualquier tipo de política o frontera más allá de los distintos amos que habían tenido. Idnaar vio en esa Horda el lugar donde estaba su destino, un lugar donde Radna estaría mucho más segura que en las peligrosas arenas y donde como ese Thrall tendría la oportunidad de glorificar a su casi extinto clan. Junto a sus nuevos compañeros comenzaron a tramar un plan para fugarse antes del torneo de la Masacre.
La gran oportunidad se presentó muy cerca de Trinquete, cuando el barco que los llevaba hasta Kalimdor fue abordado por los piratas de la Costa Mercante. Los cañones silbaban alrededor de los confundidos prisioneros, cuando por primera vez en su vida la fortuna les sonrió de verdad, una bala de cañón atravesó el casco del navío matando al guarda de la celda. El elfo de sangre Eidorian, que era el que tenía el brazo más fino, con gran esfuerzo consiguió alcanzar las llaves que colgaban del cinturón del cadáver y liberarles de sus grilletes abriéndoles la puerta hacia un nuevo futuro.
Se abrieron paso por el barco como buenamente pudieron luchando contra piratas y marineros con lo poco que habían podido recoger de los cadaveres. Al observar las cercanas costas de Kalimdor, sin dudarlo un segundo todos saltaron al agua y nadaron hasta alcanzar por fin la costa. Desde allí, aunque cansados y exhaustos, guiados por el tauren, consiguieron llegar hasta el Cruce, dado que en Trinquete, como bien advirtió él, si alguien hubiese preguntado por ellos, los goblins no habrían dudado en indicarles por donde buscar.
Finalmente y a punto de desfallecer, llegaron al Cruce, donde por mediación del tauren y el elfo, todos ellos consiguieron refugiarse bajo el estandarte de la Horda y ser por fin hombres libres. Desde entonces han pasado 2 años durante los cuales han tenido progenie y se han asentado en el cruce donde mantienen el orden como miembros del ejercito de la horda.
Ficha:
Orco Guerrero Lvl 5
PV:53
CA: 19
Fue: 18
Agi: 13
Agu: 16
Int: 10
Esp: 13
Cha:13
SF: 7
SR: 2
SV: 2
Ataque base +5
Ataque desarmado +9
Ataque: +11 (hacha 2 manos +2)(1d12+2+2)
Dotes:
Soltura con un arma (hacha a 2 manos)
At. Poderoso
Hendedura
Especializacion en arma (hacha a 2 manos)
Golpe cuidadoso
Furia de batalla (racial orco)
Competencia con arma exotica (Garras Orcas)
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