sábado, 1 de mayo de 2010

Yo, mi vida, mis amigos y mis aficiones por Eidorian Sellini

Elige una vida, elige un aburrido empleo, elige dedicarte a eso de la magia, elige una ramera con la que crear una algo parecido a una colección de pequeños bastardos a los que aleccionar, elige un bufón que te haga reír, elige una asistenta con la que tener algún encontronazo, supongamos “íntimo”, caballos, instrumentos musicales y un buen asado los domingos, elige su opción, embadurnarte la cara con potingues para estar más bonito, elige pagar al casero o a quien sea por la casa en donde meterás a tu puta y a la zorra de la asistenta, elige a tus amigos, elige si quieres dar o bien dejarte recibir por tus amigos, elige pagar a plazos trajes de encargo en una amplia gama de putos colores, elige la brujería o la magia y preguntarte cada jodido domingo en que cosa extraña la usarás para tu placer o el de la zorra o la puta que te comente antes, elige sentarte en el diván a ver como “juega” tu puta con tu zorra o con el vecino mientras tu te llenas el vientre con la ultima recomendación culinaria del cocinero de moda, elige ver como engendras a una camada de desarropados los cuales tendrán una vida igual de “aburrida” que la tuya, elige su futuro , elige su forma vida; yo elegí otra cosa y las razones....no hay razones, creo que sí, no , mierda, en fin ¿quién necesita razones cuando tienes piedras fel suficientes para otro viaje?

Que conste que esto lo escribo en Darnassiano por si acaso le da por leer esto a Idnaar o Radnal. Últimamente mi hermano estaba continuamente recordándome que quizás era bueno que escribiese mi historia, que así podría ser inmortal en el tiempo. La verdad que eso no me interesa pero creedme prefiero tenerlo contento.

Bueno que comenzó todo esto. Pues sencillo un día mi padre le dio por tener un pequeño encontronazo con mi madre y de ahí salí yo. ¿Que como se llaman mis padres? Bueno es sencillo, mi padre se llama Abban Sellini y mi madre.. mi madre... bueno dejemoslo en madre. Tuve una infancia feliz, o al menos creo que estuvo bien. No poco niños en Lunargenta pueden remontarse a una familia ligada a la Orden de Sangre o al clero de sanadores. A mi padre le toco ser paladín y como era tradición en casa su primogénito varón, yo por si no lo entendiste, también debía convertirme en eso me gustase o no. A sí que siempre tuve pocos amigos, tampoco es que me valla mucho eso de hacer amistades con facilidad, ¿te has creído eso último? Bueno entonces eres muy inocente.

Era feliz jugando con Jiray, Killian, el escuchimizado de Nerof, el extraño de Valferon y el chico-arco Meneldor. Si pasaba todo el poco tiempo libre que tenia con ellos. Si digo poco porque ya desde temprano mi padre siguió empeñado en hacer todo un paladín de mi. Así que me despertaba con agua fría y a correr por un buen rato. Después de eso a entrenar hasta que o caía agotado o mi padre se cansaba de curarme las heridas más peligrosas. Y después a estudiar en libros sobre el significado de la sacra Luz y las virtudes de todo paladín.

Y así paso el tiempo, fuimos creciendo, que si Jiray cada vez estaba más guapa y le salían unos preciosos pechos, Killian se estaba despuntando bueno con el escudo y la espada, Nerof o el señor de “me gusta quemar cosas con la mente”, Valferon y su súcubo, perdón quería decir pareja formal y Meneldor que era capaz de cortar las trenzas de la chica que se le antojase con su arco a un buen par de metros de ella. Y yo.. bueno, ¿Os he dicho que Jiray estaba cada vez más guapa?

Si Jiray y yo.. yo y Jiray, la verdad es bonito de vez en cuando en como sería tu vida si hubieses escogido a la ramera en el momento adecuado. ¿Quieres detalles?, creo que eres demasiado sentimental. Pues bueno eramos jóvenes inexpertos y eso de andar jugando juntos, el que si enséñame a pelear, que si curame esto, pues bueno todo acabo cuando mi padre nos encontró a los dos en la cama, tratando de que Jiray dejase de sangrar por su entrepierna. Sobre lo que sucedió después. Mi padre me negó el volver a verla de nuevo, yo respiré tranquilo cuando me enteré que eso de que ella sangrase significaba que era el primero en, y citando literalmente a Meneldor, “has sido el primero en entrar dentro de ella, debería conseguir un barril de hidromiel y celebrarlo”.

Y si, estaba estúpidamente enamorado de ella, tanto como para planear una fuga de casa. Lo tenía todo preparado, el barco, muchas piedras fel, una saca de monedas de oro. Si nos iríamos a vivir a Kalimdor, los dos juntos, si lo sé cuando era joven era demasiado idiota.

La situación es que cuando estaba esperándola en el barco, no apareció, así que seguí rumbo a Kalimdor yo solo, pensaba que no podría ser difícil sobrevivir entre orcos, trolls y algo llamado Taurens. A lo de idiota de antes sumarle estúpido.

Los primeros días en Kalimdor no fueron fáciles, consumía demasiada magia, pronto esa saca de monedas de oro se redujo hasta que solo contenía aire. Y me convertí en un vagabundo en Ogrimmar. Podía haberme ido al orfanato, pero seguro que se hubiesen enterado mis padres y no no lo quería. Así que hambriento y muerto de frío por culpa del invierno, me encontré con un orco que me pregunto que si tenía padres, que si sabia pelear, que si quería comer algo de comida caliente y si quería convertirme en un personaje famoso. Y aquí es cuando me convertí en estúpidamente idiota.

El orco era un esclavista que buscaba gente para su equipo de gladiadores, me marco como si fuera un maldito zancudo, me dio unos harapos y entrenaba desde el comienzo del día hasta que el Sol se ponía en el horizonte. Cuando no rendía todo lo que el esperaba de mi, me quitaba la magia por un par de días y me encerraba en una jaula solo. Si el bastardo se dio cuenta que si tenia a alguien con afinidades mágicas cerca y yo estaba con mi, digamos “necesidad”, podía acabar inconsciente o muerto, depende de cuantas ganas tuviese ese día.

Cuando estuve preparado llego mi primera lucha. Bueno estaba nervioso, casi temblando, creo que llegue a soltar alguna lágrima. Espera, no no llegue a llorar. Según el orco las cosas eran sencillas, matar o ser matadas y siguió con un discurso al cual no le preste atención. Del equipo de cinco gladiadores quedamos solo dos. La verdad eso de matar me gustaba, aunque también los aplausos del publico, el barril de grog para el bueno de Eido que si un par de rameras para que descanses y duermas caliente. Si tenia todo lo que un buen sin'dorei pudiese desear, aunque para ello tuviese que matar a unos cuantos esclavos. Pero no me toméis como un psicópata, si no los mataba antes que ellos a mi yo ahora no estaría escribiendo esto.

Paso el tiempo y me convertí en una pieza valiosa, hasta que un día mi señor me vendió a otro cerdo esclavista. Supuestamente había perdido a un gladiador importante en su grupo y pensaba que quizás podía yo suplir esa carencia. Al menos eso es lo que me dijo, aunque yo no me fiaba.

De repente me encontré entrenando con una pareja de orcos y un tauren. El nuevo maestro era duro pero justo. La verdad que creo que en un principio tanto Idnaar como Radna no trataban mucho conmigo o con el tauren, pero a fuerza de comentarles sobre la Trhall y Ogrimmar empezamos a congeniar y poco a poco Idnaar empezó a llamarme hermano o rosadito y no por mi nombre. La verdad.

Tras unos cuantos días nos embarcaron para ir al torneo de La Masacre, la verdad es que estaba nervioso, creo que en parte debido al viaje ya que en el barco se encontró en mitad de una tormenta a escasos metros de la costa de Kalimdor. Aunque bueno creo que esa historia ya la esta escribiendo Idnaar o Radna, así que mejor que la cuenten ellos, que ahora tengo una preciosa gema color esmeralda cargada hasta los topes de Fel que me va a hacer pasar un buen rato, de eso estoy seguro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario